Fin de semana en la quinta Capitulo 6: La trampa
Este relato de fantasía es la tercea parte de "El galpón de herramientas" que podés leer haciendo click acá: El galpón de herramientas, "El hijo pródigo" que podés leer haciendo click acá: El hijo pródigo, "El dilema de mi suegro" que podés leer haciendo click acá: El Dilema de mi suegro, "Una visita en la oficina" que podés leer haciendo click acá: Una visita en la oficina y "El segundo fin de semana! que podés leer acá: El segundo fin de semana
Mi suegro le
indica a mi viejo que use el baño al lado de la habitación y él se va a duchar
al baño de arriba. Cuando ambos están listos se vuelven a encontrar en la
cocina. Abren una cerveza y se ponen a charlar sobre lo que ocurrió. Mi viejo
se muestra sorprendido por cómo se habían dado los hechos y lo cómodo que se
había sentido. Después de charlar un rato sobre lo que habían hecho ellos dos,
mi suegro decide abrir el juego y arranca a contar algo personal, le habla a mi
viejo sobre el fin de semana anterior y como había visto a su propio hijo pajearse
y acabar, y después de eso se decide a comentar lo que eso le había provocado.
Mi viejo por un lado se siente un poco sorprendido por la confesión y por otro
lado siente la innegable presión que su pito está ejerciendo debajo del Slip.
Dos pajas y un polvo en las últimas 24 horas y aun así la imagen de mi suegro espiando
a su hijo mientras se pajea lo vuelve a excitar. Cuando mi suegro termina el
relato espera alguna reacción negativa por parte de mi viejo y cuando no la obtiene
lo toma como algo positivo y entonces
decide seguir contándole los hechos de la semana.
Cuando mi
viejo empieza escuchar que yo había ido a la casa de mis suegros el martes pasado,
una parte de su cuerpo se pone en
tensión intuyendo lo que podía venir. Mi suegro lo mira a los ojos y luego de
relatarle nuestra conversación le cuenta lo que habíamos hecho. Mi papá escucha todo el relato sin interrumpir y sin
desviar los ojos de los de mi suegro. Imposible poner en palabras la mezcla de
emociones y pensamientos que afloran en la mente de mi viejo después de
escuchar el relato. Él siente que debería tener un montón de emociones
negativas al respecto pero si las tiene estaban claramente enterradas bajo un
montón de sensaciones que no tenían nada que ver. Cuando mi viejo abre su boca
para hablar no tiene idea de qué va a decir, su mente es un torbellino de
pensamientos, pero uno de ellos aparece más fuerte y primitivo y sin siquiera
pensarlo sólo le puede decir a mi suegro “me debés una”. Mi suegro incrédulo lo
mira y le pregunta qué significa eso, y la respuesta brota de mi viejo casi
automáticamente como si el significado de lo que dice estuviese escondido en
una parte primitiva de su cerebro “Que ahora yo me tengo que pajear con tu
hijo”
El viaje al
shopping dura unos 20 minutos, que ellos aprovechan para planificar la
estrategia. Todavía sorprendido por lo que le había dicho mi viejo, mi suegro
se encuentra redoblando la apuesta ofreciéndole a mi papá un escenario mejor, tienen
que ver cómo lo organizan pero podrían intentar que nos juntemoslos cuatro.
Durante todo el trayecto intercambian ideas sobre cuándo y cómo podría ser el
encuentro. Los dos van sobándose los pitos duros como roca debajo de sus
pantalones mientras hablan. Mi viejo no es un experto en estos temas y le
cuesta visualizar todo lo que le está diciendo mi suegro, y aunque la
excitación hace que quiera creer que lo que están planeando es posible, su
parte más racional tiene dudas. Mi suegro las percibe y lo calma “Dejamelo a
mí, encárgate solamente de la parte que te toca, que si no me equivoco la vas a
tener regalada en el momento”. Mi papá se calma un poco por el tono
tranquilizador de su compañero y una parte de su mente crea una imagen pequeña de
lo le que propone mi suegro y como respondiendo a eso, la caricia que se está
haciendo sobre su bulto le hace largar un poco de precum, mi viejo agarra
rápidamente un pañuelo absorbente y metiendo la mano por debajo de su pantalón
se limpia el punta del pito, rogando que la humedad no traspase la tela para
que nadie se dé cuenta, el detalle no se le escapa a mi suegro que sonríe.
El lunes en
la mañana le suena el celular a mi Cuñado, él atiende a su papá con la
cordialidad de siempre y luego de un poco de charla escucha el pedido de su
padre “dale viejo, organizo todo para laburar en tu casa, nos vemos mañana”. Apenas
corta el teléfono mira su agenda y empieza a mover todos los compromisos de la
tarde del martes para el miércoles, le da lo mismo trabajar desde su casa o
desde la de mi suegro pero si él necesita ayuda puede tranquilamente ir el
martes a la tarde ahí.
Cuando me
llama a mí mi suegro no anda con muchos rodeos. La torpeza con la que me habla
es absolutamente calculada, manejamos los dos el código de machos pajeros y
aunque yo escucho un montón de frases relacionadas al trabajo y algunas tareas
de carpintería y mantenimiento en su casa, mi cerebro decodifica e
inmediatamente mi pito se pone duro al entender que mi suegro está invitándome
a su casa para que nos volvamos a pajear.
Pero mi
suegro es un morboso y aunque yo creo estar a la altura de la situación mi
cabeza no puede dimensionar todo lo que ese pajero alfa está cocinando.
Cuando llego
a la casa de mi suegro confirmo lo que yo ya suponía, mi suegra no está. Él
abre la puerta y en cuanto entro comienza a caminar adelante mío, me guía hasta
el comedor donde se supone que vamos a hacer la instalación de unos estantes.
Ahí finalmente se detiene, gira hacia mí y puedo apreciar cómo está vestido.
Tiene puesto un jogging gris bien flojito que dibuja con detalle la verga de actor
porno que mi suegro carga y que con tantas ganas se garcha a mi suegra. Arrebatado
por la anticipación me acerco y estiro mi mano para tocarlo pero para mi sorpresa
él me frena “terminemos el laburo primero y después compartimos un rato”.
Empezamos a cargar las maderas que van a hacer los estantes y aunque me tengo
que contener las ganas de arrancar la paja, aprovecho este momento de laburo
físico compartido para disfrutar del movimiento del pito de mi suegro que se
desliza de lado a lado debajo de esos pantalones bien bulteros.
Mi viejo
está estacionado unos 20 metros detrás de la casa de mi suegro. Hace unos
minutos me vio entrar y aunque está muy nervioso por la anticipación se ciñe al
plan. Desde el domingo cuando mi suegro le contó su idea viene conteniendo la
ansiedad y la calentura, así que sabe que puede aguantar un poco más. Mientras con
mi suegro seguimos trabajando adentro,
mi papá sentado en el auto observa la calle y sin darse cuenta de lo que hace
se acaricia la entrepierna dónde su pito ya sé puso gomoso. Su cabeza imagina
escenarios y así pasa los minutos mientras se espera. Finalmente, ve un auto
estacionarse a unos metros de él y por el espejito retrovisor confirma que de ese
auto se baja mi cuñado. Su cabeza se dispara y se retrotrae al domingo
reviviendo el relato de mi suegro contándole como vio acabar a su propio hijo y
solo ese pensamiento le hace cosquillas en la chota. Es momento de actuar y mi
viejo agarra sus cosas y se prepara para salir del auto y encarar a mi cuñado
pero antes de eso, tal como habían quedado agarra el celular y manda el
mensaje.
Yo estoy
parado a mitad de la escalera plegable con el último listón de madera en la
mano, unos escalones arriba el bulto enorme de mi suegro apunta directo a mi
cara mientras el atornilla lo soportes. Mi vista clavada en el tronco debajo
del jogging se distrae un momento por la vibración en su bolsillo, mi suegro
baja la mano y saca el celular lee el mensaje que le llegó y sin decir nada
vuelve a guardar el celular en su bolsillo. Me pide que le alcance el último
estante y una vez que lo coloca me mira y agarrándose el tronco por arriba del jogging
dice “ahora sí, ya nos podemos tomar un descanso”. Yo entiendo la invitación y
empiezo a bajar la escalera sin quitarle la vista a su bulto. Mi suegro baja y
apurado prende la televisión que está a un volumen un poco alto y me
sobresalta. “tranquilo campeón” me dice mientras cariñosamente me aprieta un
poco el pito por arriba del pantalón, claramente nota que la anticipación me
tiene la chota muy gomosa porque me mira y sonríe con esa cara de pajero
perverso que tanto lo caracteriza. Sin perder un segundo toca dos botones en el
control remoto y arranca una porno que claramente él ya había estado viendo,
Sin decir nada más se siente en el sillón delante de la tele y con un gesto de
su mano me invita a sentarme.
Mi viejo
sale del auto y tratando de actuar lo más casual posible intercepta a mi cuñado
que sorprendido lo saluda. Mi viejo ante la sorpresa le comenta “Vi estacionado
el auto de Leandro y asumí que estaba acá, así que iba a pasar a saludar”. La
explicación parece alcanzarle a mi Cuñado y caminan juntos hasta la entrada de
la casa. Mi cuñado saca su llave y abre la puerta, queda en claro en cuanto lo
hace que viene un ruido muy fuerte desde el comedor y le toma apenas un segundo
a Nahuel entender que lo que se escucha es el sonido de una peli porno, y ese
mismo sonido tranquiliza mucho a mi viejo, el plan está saliendo como mi suegro
quería. Mi cuñado lo mira mi viejo y mi viejo lleva su dedo a la boca
haciéndole una seña para que hagan silencio y muy lentamente empieza a avanzar
hacer el comedor, mi cuñado empieza a unir los puntos, la paja que me clavé con
mi suegro la semana anterior, mi auto estacionado afuera, la porno sonando… Una
parte de su mente reflexiona sobre si frenar a mi viejo para evitar que vea lo
que él cree que están por ver pero al final decide seguirle la corriente a mi
papá y ver qué onda, así que empieza a caminar detrás suyo hasta que ambos
llegan a la puerta que comunica el pasillo con el comedor, la cual está
entornada apenas, tal como planifico mi suegro.
Mientras el
Gang Bang en la pantalla va tomando fuerza mi suegro empieza a hacer los
comentarios típicos suyos: las tetas de la Mina, Cómo les babeaba las pijas a
los flacos, y hasta habla de lo reventada que ya tiene la concha la mina aún
sin haberse comido ninguna poronga en este video. yo trato de prestarle
atención a la película y a lo que él dice pero mi atención realmente está
puesta en su entrepierna, quiero sacar de una vez a relucir la poronga inmensa
de mi suegro, tocarla una vez más, ver su cara de satisfacción cuando lo hago...
Él se debe haber dado cuenta porque me mira, sonríe y sin mucho preámbulo agarra
mi mano y la pone sobre su bulto que ya dibuja su clásica curva hacia la izquierda
aunque todavía le falta un poco para estar totalmente parada. El contacto con
ese tronco a través de la tela del jogging despierta todos mis ratones de una y
sin pensarlo dos veces con mi otra mano empiezo a manosear mi propio bulto que
a diferencia del de mi suegro ya está completamente duro.
Asomado por
la endija de la puerta mi papá me ve sentado al lado de mi suegro, y aunque lo
más notorio para ver es la carpa que ya se dibuja en el jogging, el primer
detalle que mi viejo nota es lo abultado que está mi pantalón. En ese momento
ve la mano de mi suegro agarrando la mía y llevándola hasta su jogging y es ahí
cuando finalmente le cae la ficha: está viendo la mano de su hijo agarrar la
poronga gigante de su consuegro, la misma que él había podido disfrutar unos
días antes. Mi papá deja que el pensamiento se asiente en su cabeza mientras me
ve tocar el bulto de mi suegro y ahí cae en la cuenta de qué apenas debajo de
él mi cuñado también está observando toda la situación. Para Nahuel esto no es
una sorpresa, él ya sabe sobre mi experiencia con mi suegro la semana anterior
y las ganas que yo tenía de repetirla, pero aun así ver el bulto de su papá en
mi mano genera en su cabeza varios pensamientos, para su sorpresa uno de ellos
es la envidia, los ratones le suben rápido a su cabeza y como más de una vez le
pasó se pregunta que se sentirá tener en la mano el bulto claramente enorme de
su papá.
Yo masajeo
la chota de mi suegro por arriba del pantalón y de poco la llevo a su máximo de
tamaño, hago fuerzas para no sacarla de una, quiero tenerla en mis manos pero
también quiero disfrutar tranquilo de este morbo que compartimos. Como si
entendiera lo que pasa por mi cabeza mi suegro separa más las piernas y me deja
trabajar toda la extensión de su poronga, mi mano recorre lenta pero firme la
tela del jogging yendo desde la base de la chota hasta la cabeza una y otra
vez. En mi propia entrepierna mi mano simplemente se abre y se cierra dándole
placer a mi poronga que quiere sentir la mano de mi suegro acariciarla pero que
también quiere que estire este disfrute lo más posible.
Mi suegro
tira sus brazos hacia atrás en el sillón y pone una de sus manos en mi nuca,
firme y cómplice mientras suspira profundamente. Los dedos callosos de mi
suegro ejerciendo presión en mi cabeza me levantan mucho el morbo y muevo mi
mano para pasarla por debajo del elástico de su pantalón y finalmente sentir el
calor de esa poronga que tantas veces imagino garchando con mi suegra y que tan
bien se siente en mi mano.
Mi viejo me
ve agarrar el pito de mi suegro con firmeza por debajo del pantalón y no puede
evitar el recuerdo vivido de su propia mano haciendo eso. Se imagina mis dedos
tocando toda la extensión de esa chota inmensa y dura y hasta imagina que ya
está chorreando precum. La respiración de mi cuñado es agitada pero no se anima
a tocarse por miedo a no poder contener un gemido y así hacernos dar cuenta a
nosotros dos que ellos nos están espiando. Su curiosidad puede más y gira su
mirada hacia la izquierda buscando el bulto de mi papá y con alivio y
satisfacción ve que mi viejo está tan duro como él.
Después de
unos segundos de sostenerle la pija por debajo del jogging, mi suegro se baja
un poco los pantalones y deja el aire su pito. Yo ya lo vi antes y ya lo tuve
en mis manos, pero ver los más de 15 cm que sobresalen por afuera de mi puño es
una imagen difícil de borrar de la cabeza. Sin que me lo pida empiezo a
recorrer el largo de su tronco hasta que mis manos llegan casi arriba de todo,
haciendo que su piel cubra casi por completo la cabeza y que varias gotas de precum
se asomen por la punta de su chota. Empiezo a bajar mi mano mientras el
prepucio va dejando el descubierto por completo la cabeza brillosa y húmeda y
siento el cuerpo de mi suegro tensarse mientras presiono levemente mis dedos
contra la base.
Mi cuñado ve
mi mano bajar y observa con atención todo el recorrido, ahora entiende a la
perfección por qué le dije era poronga de su viejo era idéntica a la suya, la
forma en la que se curva levemente a la izquierda, la parte en la que la cabeza
sobresale fuera del prepucio y como se engrosa hacia la base, todas cosas que
él comparte con su papá y que ahora descubre, al mismo tiempo que con cierta
sorpresa confirma lo que ya le dije una semana atrás, el pito de su papá mide
varios centímetros más que el suyo, es realmente una poronga digna de la mejor
película porno. Percibe al lado suyo la tensión en el cuerpo de mi viejo pero
por el momento no puede volver a mirarlo, mi mano recorriendo el troncazo de su
papá lo tiene obnubilado, sin embargo, extiende su mano hacia la izquierda y
pasándola por la entrepierna de mi papá la sube y la lleva hasta el muslo
acariciando la parte interna de sus cuádriceps.
A mi viejo
le cae por sorpresa el roce de Nahuel en la parte interna de sus piernas pero
al mismo tiempo lo siente como un cable a tierra para toda la tensión sexual
que viene acumulando. Instintiva y muy probablemente movilizado por lo que está
haciendo mi suegro, mi viejo estira su mano y acaricia suavemente la nuca de
Nahuel que mira embobado la pija de su papá.
Adentro del
comedor yo siento la urgencia de liberar mi pija también, así que suelto la de
mi suegro y me desabrocho el pantalón bajándolo hasta la rodilla mientras él se
agarra con su mano izquierda los huevos y los tironea gentilmente hacia abajo
haciendo que su tronco duro se levante y caiga con el movimiento. Cuando ya
tengo la pija afuera vuelvo a agarrarle la suya y él me devuelve el gesto pero
en lugar de agarrar directo mi tronco me agarra el puño que tengo en mi pito y
empieza a moverlo ayudándome en mi propia paja. Llevo mi cabeza hacia delante y
largo un hilo de saliva que se cae sobre la cabeza de mi chota y se empieza a
deslizar por el tronco hasta tocar mi dedos que suben y bajan por todo el largo
de mi poronga, mi suegro me imita pero él escupe su propia mano y se la pasa
dándole lustro a su cabeza con movimientos circulares mientras estira las
piernas para sentir el placer con mayor intensidad. Yo me sigo pajeando mi pija
pero tengo los ojos clavados la chota de mi suegro, él lo nota y se deja de
tocar. Su pija palpita en el aire un par de veces y finalmente él se para y
poniéndose adelante mío la deja provocativamente cerca, apuntando directo hacia
mí.
Mi papá
contiene la respiración, a través de la puerta entre abierta puede ver como si
fuese una fotografía la imagen de su consuegro ofreciendo su poronga descomunal
a su hijo. Cuando me ve estirar la mano y agarrarla suelta la respiración el
aire pesadamente, una mezcla de emociones lo llena, elmorbo, las ganas de ser él
quien está agarrando semejante pija, las ganas de ser el quien está parado
adelante mio y también siente algo que va más allá de la paja, hay un orgullo que
él siento por ver a su hijo convertido en un hombre y haciendo con decisión las
cosas que un buen pajero tiene que hacer. En su mente me abraza y me felicita
por lo buen pajero que soy y me dice lo orgulloso que está de mi. Metido en sus
pensamientos no ve que mi cuñado que hasta ese momento había estado mirando
adentro del comedor gira su cabeza y le mira la entrepierna, el bulto que marca
a mi viejo está a punto de explotar en sus pantalones. Sin pedir permiso Nahuel
estira las manos y desabrocha el pantalón de mi papá que recién ahí reacciona y
le hace un gesto con la cabeza como dándole permiso. Nahuel mueve sus manos
inquietas de pajero y saca la luz la chota de mi papá, gorda y cabezona como la
mía, detalle que a mi cuñado no se le escapa. Desabrocha su propio pantalón y
mientras con una mano empieza a tocarse la pija con la otra empieza a pajear a
mi viejo que mira como la mano de mi cuñado no puede cerrarse por completo
alrededor de su poronga de tan gorda que es, cosa que lo hace sentir un macho
bien orgulloso.
Mi mano izquierda
se desliza adelante y hacia atrás por el largo interminable de la poronga de mi
suegro que se deja hacer la paja. Me entretengo un buen rato haciendo que la
piel suba y baje por la cabeza de su poronga, aunque cuando ya está
completamente erecta la piel no llega a cubrirla del todo, igual que le pasa a la
pija de mi cuñado. A medida que aumento la presión sobre su tronco por la punta
se va acumulando el líquido viscoso producto de la excitación, hasta que
finalmente empieza a chorrear en un hilo largo que cae sobre mí antebrazo, y yo
sin pensarlo dos veces estiro mi cabeza y llevo mi boca para pasarme la lengua
por el brazo y comerme todo ese precum.
Como el
segundo hilo de precum, levanto la vista y mirándolo a los ojos le digo “jugosa
como la conchita de tu hija“ y como si eso fuese un disparador de su
excitación, un tercer hilo cae pesado sobre mi brazo y yo no lo dejo pasar
disfruto de su sabor con muchas ganas, “Y también dulzón como el de tu hijo” le
digo para terminar de llenarle la cabeza de morbos.
Me levanto y
poniendo mi pija contra la de él empiezo hacer un frot lento, pasando su cabeza
sobre la mía y viceversa. Los jugos se mezclan mientras nuestros frenillos se
frotan y nos llenan de placer. Él baja el puño y agarrando las dos cabezas con
una sola mano empieza a apretar con movimientos circulares que me hacen sentir
temblores en las piernas de tanto placer. Él también está extasiado por las
sensaciones y de la comisura de su boca se asoma un poco de saliva que como si
fuese un adolescente desbocado, este viejo morboso no puede contener. Finalmente
separamos las dos pijas que quedan unidas brevemente por un hilo viscoso de
líquido pre seminal.
Yo parado
delante de él pongo mi mano alrededor de su poronga y voy suavemente aumentando
la presión, lo miró a los ojos y le digo “avisame cuando la presión se sienta
como la del culo de mi suegra”. Él me mira fijo y aunque no dice nada puedo ver
en el fondo de sus ojos la perversión llenándolo de ratones. Yo sigo de a poco
cerrando mi mano mientras él lentamente empieza a bombear, y finalmente me frena
y me dice “ahí, ese es el agarré justo”, y empieza a ampliar el rango de
movimiento garchándome la mano como si fuese el culo de mi suegra. Mientras con
la otra mano le agarro su mano y la guío hasta mi verga “Yo te aviso cuando se
sienta como tu hija, querés culo o Conchita?” él me mira desafiante sin poder
decidirse entre el morbo y el enojo natural de cualquier padre, hasta que
finalmente luego de un par de segundos dice con vos quebrada “Conchita” al
mismo tiempo que empiezan a intentar infructuosamente sus dedos alrededor de mi
pito. Cuando siento la presión exacta y le digo “ahí”, él retoma sus
movimientos cogiéndome la mano y yo empiezo lento a mover mi pito entre sus
dedos. Mientras nos movemos apoya su otra mano sobre mi hombro y yo acercándome
a su oído le digo en un susurro “cógeme la mano exactamente igual que le rompes
el culo a ella”. Desde detrás de la puerta mi viejo no escucha la frase pero
nota el cambio en los movimientos de mi suegro que primero retira casi por
completo su pito de mi mano y después de a poco empieza a gachármela mientras
que con cada embestida adelante mete un poco más de esa poronga en mi puño,
hasta que finalmente con movimientos decididos revienta mi mano metiendo desde
la base hasta la punta de la chota ida y vuelta, sin parar, con los movimientos
torpes pero decididos de un macho cabrío que se garcha a la mejor hembra
simplemente por tener la poronga más grande.
Me gustaría decir
que me vuelve loco la sensación de su mano en mi pija mientras me la cojo, pero
si soy honesto toda mi atención está puesta en la forma en la que mi suegro me
está rompiendo la mano sin piedad. Seguramente él nota eso porque interrumpe
sus movimientos y simplemente me dice “así no coge un macho, vení que te muestro”
y me agarra dominantemente del antebrazo
y me tironea.
Aunque yo
pienso que me va a tirar en el sillón mi suegro me lleva hasta atrás y empuja
mi cuerpo sobre el respaldo. Él se pone delante mío y apuntando su pito hacia
mí me agarra de uno de los lados de mi cintura e impone su cuerpo sobre el mío
forzándome a abrir un poco las piernas. Siento su pija apoyarse contra la mía y
con mucho morbo anticipo el frot que estamos por hacer. Los dos troncos chocan
y mi suegro me aprieta contra su cintura, para después retirarse un poco y
empezar de nuevo el bombeo, sólo que esta vez lo hace sobre mi chota en lugar
de en la mano como antes. Siento el placer en mi pito cuando se frota con el
suyo en cada embestida, y me lamento internamente que él no me haya tirado en
el sillón para esto porque sería un flash sentir el peso de su cuerpo bombeando,
pero lo que yo no sé es que esta posición está pensada por él específicamente
para que detrás de la puerta mi viejo nos pueda ver más claramente.
Detrás de la
puerta, Mi viejo disfruta del espectáculo sin siquiera tener que distraerse porque
mi cuñado le trabaja la pija con una mano mientras se toca la propia con la
otra.
Los pelos de
mi panza se empiezan a pegotear con el precum que sale de la verga de mi suegro
que cada vez está más hinchada, con cada bombeo él aumenta la presión y cuando
miró para abajo su cabeza está colorada y tensa. El viejo que se la quiere dar
de gran acogedor está a punto de irse en seco como si fuese un adolescente
clavándose sus primeras pajas.
No lo veo
decidido a frenar así que tomo las riendas yo y lo empujo. El golpe parece
despertarlo de un sueño, aprovecho que lo tengo con la guardia baja y lo giro,
pero en lugar de ponerlo contra el respaldo lo hago sentarse en el apoyabrazos,
lamento no tener una cámara de fotos porque verlo así de caliente con la pija recontra
el palo chorreando pre seminal de la punta y con cara de desencajado es una
imagen hermosa que quiero grabar de por vida. Lo agarro de las dos manos y sin
darle opción se las cierro alrededor de mi poronga gorda y cabezona, mientras
empiezo a moverla dentro de sus puños y sin pensarlo dos veces instintivamente
le digo en voz alta “no te preocupes que a mí no me tenés que enseñar cómo se
garcha un culo”. Y aunque en sus ojos veo que entiende la provocación que estoy
haciendo al decirle que le rompo el culo a su hija, sus manos se cierran más
sobre mi pija para aumentar mi placer, ojalá en su mente se esté imaginando
como me la cojo.
Igual de
sorprendido que mi suegro del otro lado de la puerta mi viejo escucha la frase
y más allá del morbo que toda la escena le genera, parte de su personalidad se regodea
con el orgullo de ver a su hijo reclamando el puesto de macho alfa, y no puede
evitar que su pija se tense y de un par de saltos cosa que mi cuñado detecta
enseguida, pero en lugar de correr la mano Nahuel redobla la puesta y aumenta
la presión. Mi viejo ve a mi suegro dejar de desafiarme con la mirada y bajar
sus ojos en dirección a mi pija mientras yo le violo los puños, “si hijo, así”
piensa mi viejo para dentro suyo y tiene que hacer mucha fuerza para contener
las palabras que se quieren escapar. En ese esfuerzo de concentración pierde
por completo el control de su cuerpo y con la ayuda de la mano de mi cuñado mi
viejo se precipita al lechazo, que agarra completamente por sorpresa a Nahuel.
La leche brota fuerte y espesa por la cabeza gorda y colorada de mi viejo y se
desliza hacia abajo por el brazo de mi cuñado mientras mi papá se muerde los
labios para no gritar fuerte con el orgasmo que está teniendo. Nahuel pasa su
otra mano por el brazo y juntando toda la leche que puede se la lleva a su
propio pito y comienza una frenética carrera que en menos de un minuto lo lleva
a tirar toda la leche en el piso, mi viejo apenas baja los ojos para mirarlo
acabar pero luego los vuelve a subir para mirar por última vez la escena de su
hijo garchándole las manos a su consuegro.
“Escupite la
mano” le digo. Estoy en un subidón de poder y no puedo parar. Mi suegro obedece
y se escupe una de las dos manos, para luego volver a agarrarme la pija. Bombeo
cada vez más fuerte y aunque por momentos cierro los ojos y pienso en el culo
hermoso de mi esposa, la mayor parte del tiempo estoy mirándolo a él que no
saca los ojos de mi pija moviéndose adentro de sus manos, su cara de boludo
mirando la escena me calienta más todavía y decido frenar para no irme en seco,
ya tengo muchas ganas de acabar pero no quiero acabar así. Me corro un poco y
él automáticamente retira las manos y dice “se nota que se buscó uno igual de
macho que su papá” y yo tomo el comentario como un halago. Mi suegro se
incorpora y suavemente me va llevando al centro del comedor, finalmente me
agarra y casi paternalmente me da un abrazo, es un abrazo tierno pero firme,
hoy me está reconociendo como un igual. Con ese abrazo es imposible no sentir
la presión de su pija contra mi abdomen y no pasan muchos segundos antes de que
el abrazo tierno se transforme en un lento bombeo, los dos movemos lentamente
nuestra cintura haciendo que los troncos de nuestras pijas se crucen y nuestras
cabezas se froten contra el cuerpo del otro. Nuevamente siento los hilos
pegajosos de precum pegoteándose contra mis pelos pero ahora no sé si son suyos
o míos, o capaz son de los dos. Siento su respiración fuerte contra mi cuello,
mi suegro dobla un poco las rodillas y empieza a bombear con un poco más de
fuerza y yo lo dejo tomar el control nuevamente, su verga frotándose contra la
mía me da tanto placer que no quiere perder más tiempo compitiendo con él, sólo
quiero disfrutar. Sus movimientos se siguen acelerando cada vez más y su
respiración se vuelve más y más pesada sobre mi cuello donde él descansa su
cabeza mientras yo sólo atino acariciarle la nuca.
Los
movimientos de su pija se vuelven cada vez más fuerte y yo siento en mi propio
pito el placer de esa frotada. Su respiración empieza volverse gemidos mientras
aprieta cada vez más su cuerpo contra el mío endureciendo más y más el abrazo y
el frot. Cuando sus gemidos se están transformando en gritos se separa un poco
y apoyando firme sus manos sobre mis hombros me fuerza a agacharme, mi cara
llega justo a ponerse de frente para ver los 25 centímetros de pija tensarse y
escupir el primer lechazo sin que él tenga siquiera que tocarse. El primer guascazo
cae sobre mi pecho peludo, el segundo lechazo es más fuerte y más cargado y
siento en el cuerpo la presión que ejerce sobre mi pecho, finalmente él se agarra
el pito y tira el resto de los potentes lechazos pajeándose adelante mío
haciendo que caigan en mi pecho y panza.
Cuando
termina me miras sonriente y satisfecho y todavía agitado me pregunta con cara
de resignación dónde quiero acabar, aunque inmediatamente después me aclara con
una mirada pícara “no te zarpes”. Lo llevo al sillón y lo siento con las
piernas abiertas y me siento arriba de una de ellas. Escupo mi mano y apoyando
con fuerza sobre mi pito hago que este quede atrapado entre mi mano humedecida
y la pierna fibrosa y peluda de mi suegro. empiezo a bombear en esa posición y
disfruto del roce de esa pierna de macho en mi pija y en mis bolas. Mi suegro
se escupe la mano y la agrega al lado de la mía de forma tal que la cabeza de mi
poronga se frote contra su palma. La sensación es fuertísima y no me puedo
aguantar, empiezo a tirar los rechazos uno atrás de otro en esa pierna de macho
peludo que siempre ando admirando.
Cuando
finalmente termino de acabar me incorporo y me quedo mirando como mi suegro junta
la leche de su pierna y se la pasa por su verga, como haciéndose un mimo. Vamos
a la cocina y nos limpiamos con un trapo húmedo y después nos vestimos.
Mi su suegro
trata de evitar que yo vea el enchastre que mi viejo y mi cuñado dejaron tras
la puerta del comedor y me sugiere salir por el otro lado. Van a pasar varias
horas hasta que yo me entere lo que realmente pasó esta tarde en esa
casa.
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