Fin de semana en la quinta Capitulo 5: El segundo fin de semana

  Este relato de fantasía es la tercea parte de "El galpón de herramientas" que podés leer haciendo click acá: El galpón de herramientas, "El hijo pródigo" que podés leer haciendo click acá: El hijo pródigo, "El dilema de mi suegro" que podés leer haciendo click acá: El Dilema de mi suegro y "Una visita en la oficina" que podés leer haciendo click acá: Una visita en la oficina

Mi viejo ya perdió la cuenta de la cantidad de veces que mi vieja le preguntó esta semana si está bien. Nuevamente él contesta que sí, lo cual no es enteramente una mentira. Él está bien, solamente está meditabundo. El domingo en la quinta de mis suegros mi viejo tuvo un flashback a una emoción que hace mucho que no sentía. Después de lo que pasó en el galpón con mi suegro, mi viejo estaba listo para zambullirse de lleno nuevamente en una vida que había dejado atrás hace muchos muchos años, pero ese mismo domingo menos de una hora después había visto salir de la casa a mi suegro vestido normalmente y sin ninguna señal de recordar lo que había pasado en el galpón, lo que hizo que mi viejo por un lado bajase las revoluciones de los morbos en su cabeza y que por otro lado se lleve una grand desilusión. Los pocos minutos en el galpón habían traído a la mente de mi viejo recuerdos de una juventud que hasta ese momento no se daba cuenta de cuanto añoraba. 

 

En una época donde todavía no se hablaba de sexualidad la curiosidad de los adolescentes era la misma que la de ahora y desde que empezaron a desarrollarse todos los varones amigos de mi papá compartían charlas y momentos propios de la edad. Rápidamente mi viejo había adquirido la fama de ser el más pajero, el que más rápido se le paraba y el que más rápido acababa. Sus amigos de secundario lo trataban como un rey por eso y siempre que compartían momentos de paja aplaudían sus logros riéndose. Mi viejo también fue el primero del grupo en debutar y todos sus amigos se clavaban pajas escuchándolo contar como era coger. Por pudor les ocultó que la paja seguía siendo una parte muy importante de su vida y por eso nunca más se volvió a pajear con ellos. Unos años más tarde, ya en el servicio militar, formó un grupo de 5 soldados con los cuales se hacían las pajas, y ya siendo todos adultos habían dejado la costumbre de pajearse cada uno en su pija y con ellos había aprendido los verdaderos placeres de los pajeros, el Frot, la paja cruzada y muchas otras cosas. Pero apenas salió del servicio militar conoció a mi vieja y todas esas prácticas las dejó de lado, nunca dejó de hacerse la paja pero ya no lo pudo compartir y eventualmente casi que enterró el recuerdo de esos momentos compartidos entre amigos. 

 

El domingo pasado el contacto de los dedos de mi suegro con su tronco disparó los recuerdos tan rápidamente que haber estirado su mano para acariciar el bulto del tipo que tenía delante fue un acto absolutamente natural y automático para él. La sensación de comodidad y complicidad fue inmediata lo cual le resultó sorprendente ya que la relación con mi suegro no era mala pero tampoco era muy profunda. A lo mejor fue por eso que cuando vio a mi suegro salir de la casa con el humor totalmente cambiado y el bulto cubierto por las bermudas el morbo de mi viejo colapsó, una parte de él que añoraba sin darse cuenta, había revivido ese día, pero después la tuvo que volver a enterrar. Lo que no entendía es porque 5 días después seguía amaneciendo erecto con el pito duro como si tuviese 20 años recordando esa escena y por qué durante el día tantas veces la repetía en su cabeza ya no con excitación sino con una cierta añoranza.

 

* * *

 

La historia para mi suegro había sido diferente. Aunque él fue de los que no se animaban al principio a pajearse con sus amigos, para cuando tenía 17 años era la mano experta a la que todos recurrían. Ya pasados los 20 no sólo se pajeaba y pajeaba a sus amigos, sinó que también era el referente de varios grupos del barrio que desprovistos de inhibiciones se juntaban a pajearrse juntos. Los musculosos del gimnasio, los obreros de la construcción, los equipos de fútbol cinco, todos los grupos iban al departamento de soltero de mi suegro para disfrutar de las reuniones pajeras que èl organizaba. Pocos años después se casó con mi suegra y el departamento de soltero dejó de existir, pero él nunca abandonó la juntadas, aunque si tuvo que dejar de ser el organizador y anfitrión. Aún hoy a sus 54 años una vez por mes se junta con su grupo de amigos de “póquer” y disfrutan de varias horas de paja en complicidad entre varios asistentes de todas las edades. Probablemente por eso reconoció el potencial cuando lo vio a mi viejo bulteando y decidió bultear él también. Y no se había equivocado, el pequeño manoseo en el galpón le había demostrado que su ojo pajero no se había equivocado y que mi viejo estaba más que dispuesto a ser parte de algo así.

 

Lamentablemente todo eso se frenó de lleno para su propia sorpresa por lo mucho que lo shockeó haber visto a mi cuñado pajeándose. Aunque gran parte de la sorpresa y la angustia que le agarró tuvo que ver con el hecho de sentirse morboseado más que por verlo, parte de lo que lo tuvo bajoneado los primeros momentos de la semana era sentirse por primera vez en su vida inhibido por una situación pajera, algo que nunca le había pasado. Todo cambió el día que nos pajeamos juntos, y ahora que había vuelto el hombre pajero y desinhibido que siempre fue, estaba dispuesto a retomar lo que había dejado pendiente con mi viejo. Contaba con la complicidad inocente de mi suegra que ni en su más celoso escenario podía imaginarse las intenciones de su marido y así la convenció rápidamente de invitar a mis viejos a pasar el fin de semana en la quinta aunque nosotros no pudiésemos ir. Mi suegra y mi vieja arreglaron todo sin ninguno de los dos hombres participara, y así fue que mi viejo se enteró de un momento para otro que el fin de semana se vería con su suegro de nuevo, y aunque en su cabeza lo vio como algo negativo, en su entrepierna el flujo de sangre hizo que su pito se mostrase más que entusiasmado al respecto

 

.* * *

 

El sábado en la mañana llega y mientras mi vieja y mi suegra preparan los víveres y los bolsos para salir el fin de semana, los hombres de la casa tienen la cabeza en otra cosa. Mi viejo agarró su mejor boxer y se lo puso mientras se miraba el espejo, le gustaba mucho como ese calzoncillo le marcaba el bulto y se sonrió, pero luego recordó a mi suegro volviendo a salir de la casa sin marcar bulto y entendió que lo que tenía en su cabeza era solamente eso, algo en su cabeza, y casi como si quisiese vestirse mostrando su frustración se puso el slip gris más viejo y gastado que tenía. A varios kilómetros de ahí mi suegro sabía exactamente lo que quería y tenía un plan para conseguirlo, y como buen pajero agarró el slip más croto que tenía y se lo puso, admirando durante unos segundos como le acomodaba la pija y los huevos y dejaba todo marcado. Satisfecho se terminó de vestir y bajó para encontrarse con mi suegra a quien besó apasionadamente con la calentura de un pajero que no ve el momento de juntarse con su amigo de pajas..

 

Apenas llegaron mis viejos las dos parejas se sentaron alrededor de la mesa con una picadita y unos vermut y charlaron relajados, cuando mi suegra dijo que iba a ir a empezar a preparar la comida mi vieja se ofreció a ayudarla y en cuanto se fueron mi suegro se levantó de la silla y simplemente le dijo a mi viejo “vení”. Cuando llegaron al galpón de las herramientas mi viejo sentía su calzón palpitando fuertemente, empezó a pensar que se había equivocado y a lo mejor... Apenas entran, mi suegro se gira y empieza a desabrocharse el cinturón y el botón de su bermuda ante la mirada de mi papá que parecía atontado. “dale, ahora no tenemos tanto tiempo pero aprovechemos sacarnos del medio toda la parte de los nervios y la ansiedad” dice mi suegro mientras termina de bajarse las bermudas. En el slip gris se ve la forma perfecta del pito de mi suegro que aún blando se marca potente. Mi viejo se desabrocha también su bermuda y se le baja con cierta vergüenza mientras recuerda que llevaba puesto el peor calzoncillo de todos los que tiene, el elástico gastado se cae hacia delante con el peso de su pito y deja ver todos los pelos su poronga, mientras la tela desgastada marca el tronco y la cabeza y cae hacia abajo por el peso de los huevos. Mi suegro se sonríe y aunque mi viejo piensa que se está riendo por el estado de slip, mi suegro dice “tenemos puesto prácticamente el mismo calzoncillo” Y recién ahí mi papá repara en ese detalle que aunque parece una boludez, lo excita más de lo que ya está. 

 

“Parece que hay con que laburar” dice mi suegro y dando un paso hacia adelante mete el dedo índice por abajo del elástico del slip de mi papá y lo tira para atrás para poder mirarle el pito. En su propio calzoncillo el tronco de mi suegro empieza a ganar consistencia mientras con la presión de su dedo empieza a deslizar hacia abajo el slip de mi viejo. Cuando el pito de mi papá queda al descubierto mi suegro le agarra los huevos con sus manos y los acaricia suavemente mientras se los elogia. Todavía un poco tímido mi viejo disfruta de la caricia mientras sientes su pito empezar a llenarse de sangre. Estira su mano y encuentra el bulto de mi suegro ya gomoso adentro del slip y lo recorre suavemente. Mi suegro siente el placer de la caricia y la sangre fluye rápidamente para empezar a endurecer el pedazo de chota que se carga.

 

Mi suegro recorre con todo su puño la pija de mi viejo con movimientos rápidos para terminar de dejársela dura. Mi viejo responde terminando de bajarle los calzoncillos a mi suegro y empieza hacer el mismo movimiento, mi suegro pone una mano en el hombro de su compañero y mi viejo lo imita. La respiración y los gemidos se van volviendo cada vez más profundos mientras ambos apuran el ritmo y menos de cinco minutos después mi suegro grita que va a acabar y el primero de sus lechazos aparece, la leche cae sobre la panza de mi viejo que excitado por esa sensación cruza el borde y empieza a acabar también. Los dos siguen con el movimiento hasta asegurarse de sacar la última gota de leche de la pija de su consuegro. Mi suegro saca un trapo para terminar de limpiarse y sin decir nada se lo pasa a mi viejo. Si darle tiempo a nada, mi suegro dice “vamos con las chicas así no parece raro” y se sube el slip. Mi viejo lo imita sin poder sacar la vista del bulto de actor porno de mi suegro que todavía engrosado por la erección que se está yendo es un espectáculo digno de ver.

 

Ambos llegan a la mesa del patio justo cuando sus esposas salen de la casa y los cuatro se sientan en la mesa a charlar. Después del almuerzo en la tarde paso tranquila entre juegos de cartas, charlas y una película romántica que vieron los cuatro juntos. Durante toda la tarde mi viejo no puede sacarse de la cabeza el recuerdo de la paja en el galpón de herramientas, y al mismo tiempo mi suegro le da vueltas en su cabeza a los planes para el día siguiente. Cuando la noche llega mi papá que se creía cansado y ya descargado, se sorprende de la excitación que le agarra en la cama y le da a mi vieja una de las mejores cogidas que tuvieron en los últimos tiempos. Cuando terminan mi viejo sale para ir al baño a limpiarse y escucha sin posibilidad de equivocarse que en la otra habitación mis suegros están garchando también descontroladamente. A mi viejo le cuesta mucho volver a dormirse, como si nuevamente tuviese 20 años, una paja y un garche parecían no ser suficiente. Se queda despierto en la cama y varios minutos después de que mi vieja se quede dormida, mi papá sigue con los ojos muy abiertos y la pija nuevamentemuy dura.

 

A la mañana siguiente desayunan todos juntos y salen a caminar por el barrio. Después del almuerzo mi suegro le ofreece a mi suegra y mi mamá llevarlas al shopping y ambas aceptan. Cuando llegan al shopping mi suegro en lugar de enfilar para el estacionamiento, va para la entrada principal, y cuando llegan mi suegra se muestra sorprendida ya que pensó que iban a pasar la tarde los 4 juntos recorriendo el shopping, pero mi suegro responde en nombre suyo y de mi papá y les dice que ellos no tenían tantas ganas de ir de compras que se tomen su tiempo sin problema y le avisen cuando necesitan que las busque, y así es como las mujeres se bajan del auto y mi viejo se pasa para el asiento de acompañante. Él y mi suegro vuelven juntos prácticamente en silencio hasta la quinta y en cuanto atraviesan la puerta y la cierran detrás de ellos mi viejo no finge no saber qué está por pasar sinó que envalentonado pregunta “estás seguro de esto?”. “Si” dice mi suegro decidido “vamos a pasar una buena tarde tranquilos haciendo cosas de hombre y charlando sobre cosas que tenemos que charlar”

 

Mi viejo accede paciente en silencio. “Bancá” le dice mi suegro y lo deja parado dónde está. mi viejo lo ve irse por delante de la Pileta claramente en dirección al galpón de herramientas y luego volver unos segundos después con una caja de zapatos. Mi suegro entra a la casa y pasa sin hablar por al lado de mi viejo y se dirige a la cocina. Desde donde está mi papá se puede escuchar el ruido de varias cosas moviéndose. Finalmente vuelve a aparecer mi suegro con una heladerita térmica en una mano y la caja de zapatos en la otra y finalmente le dice a mi viejo “Vení” mientras recorre el mismo pasillo que una semana atrás había recorrido caliente mi cuñado.

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La habitación de la planta baja es chica pero tiene una cama con un buen respaldar y un televisor conectado a un viejo aparato de DVD. Mi suegro pasa a uno de los lados de la cama, deja en el piso la heladerita y apoya en la pequeña mesita de luz la caja de zapatos. Se saca las zapatillas y las medias y con un gesto lo invita a mi viejo a sentarse cerca del respaldo de la cama. Mi viejo se deja guiar y se sienta donde él le indica. Mi suegro abre la caja de zapatos y saca 4 DVDs porno, se los pasas a mi viejo y simplemente le dice “elegí la que quierdas” mi viejo recorre las cuatro tapas y sin dudarlo un segundo elige una película que tiene en su portada a Peter North con una morocha infante, por el cuerpo de ambos y la vestimenta se nota que es una película de los 90. “bBuena elección” dice su compañero y abriendo la caja saca el disco del interior y va hacia el equipo reproductor, prende todo y vuelve para sentarse al lado de mi viejo con el control remoto en la mano. Sin decírselo al otro los dos hombres ya tienen el pito muy duro, como si fuesen adolescentes. 

 

Mi suegro deja el celular sobre la mesita y pide disculpas “para estar atento por si llaman las chicas” dice sin darle mucha importancia y mi viejo asiente con la cabeza. El dueño de casa agarra el control remoto y con un solo clic arranca la reproducción. La primera escena arranca y en cuanto aparece Peter North mi suegro extiende la mano y señalando la pantalla dice “este tipo es un capó” y mi viejo asiente, lo reconoce pero no ve tanto porno como mi suegro como para saber siquiera quién es. Mientras la escena arranca mi suegro va sacando algunos temas de conversación livianos y mi viejo tiene que dividir su atencion entre la pantalla y tratar de contestarle algo coherente, mientras que intuitivamente intenta no relojearle el bulto a mi suegro cosa que le resulta difícil por el recuerdo de lo grande que es. Mi suegro por el contrario, cada vez que vuelve la vista de la pantalla para mirarlo a mi viejo mientras charlan, baja la mirada sin ningún disimulo y le mira con ganas el bulto que de a poco va tomando un poco más de forma. “Va queriendo” dice mi suegro estirando su mano y apretando suavemente el pito gomoso de mi viejo por sobre su bermuda. Mi viejo siente mucha vergüenza por las ganas que le tiene al pito de su consuegro y aunque siente que no se anima a lanzarse del todo, también siente una cierta vergüenza de que mi suegro piense que no se anima o que es un cagón, así que le devuelve el gesto apretando suavemente el tronco enorme de mi suegro que parece estar casi por completo erecto.

 

Ambos sostienen su mano en el bulto del otro durante unos segundos y después vuelven su atención a la película, y mientras Peter le rompe literalmente el culo a la protagonista ellos van amasándose cada uno su propio bulto hinchado y duro.

 

Mi suegro y mi viejo ya tienen el pito absolutamente duro para el momento en el que el actor larga sus famosos lechazos interminables. Mi viejo hace una exclamación admirando la forma de acabar de Peter North y mi suegro riéndose asiente y le dice que esa es su mayor característica como actor. “sí, eso y que la tiene gigante, incluso para un actor porno” dice mi viejo y mi suegro se rie y de nuevo asiente, y mi viejo agrega “y vos no te quedas atrás“. Mi suegro por toda respuesta esboza una sonrisa ganadora que solo un pajero con 25 centímetros de chota puede tener.

 

“Che, está arrancando la segunda escena y todavía no sacamos las pijas” dice mi suegro y como si fuese una orden mi viejo se desabrocha el botón y empieza bajarse el cierre. Mi suegro lo frena y le indica “Pará pará, vos el mío, yo el tuyo” y sin decir más estira la mano y metiéndola por debajo de la bermuda y el slip de mi viejo agarra el tronco duro como una roca y con un movimiento de muñeca lo saca para afuera. Mi papá gira su cuerpo y usando sus dos manos desabrocha el botón y el cierre de mi suegro y tironeando un poco hacia abajo la bermuda deja a la vista la parte de arriba de la enorme poronga que hizo a mi esposa. Mientras en la pantalla una chica se come la verga del mejor actor porno de todos los tiempos, mi viejo acaricia por arriba del slip la base de la enorme poronga que tan orgullosamente carga mi suegro, y mientras tanto su compañero toca delicadamente con la punta de sus dedos la base y los huevos del pito de mi papá. Cuando la actriz se está empezando a sentar en la poronga de Peter, me dijo finalmente mete la mano por debajo del slip y saca la verga de mi suegro completamente afuera “es realmente impresionante” le dice mi viejo y mi suegro contesta “la tuya no es tan larga pero no te pienses que no me di cuenta que es gorda, bastante más gorda y cabezona que la mía parece”.

 

Mi viejo sonríe tímidamente ante el halago pero también lo disfruta, su poronga gorda y cabezona siempre fue motivo de orgullo para él, igual que la mia lo es para mí. Mientras la escena va terminando los dos siguen tocando el pito de su compañero, apenas mueven los dedos porque sin decirse nada, los dos están decididos a estirar la situación por lo menos la hora y media que dure la película.

 

La siguiente escena Peter North le presenta su novia a un amigo al que le debe un favor y le pide a ella que lo trate bien, cuando el pito del actor nuevo está fuera y ella lo empieza a pajear, mi viejo empieza a mover la mano por el tronco de mi suegro “vos la tenés más grande que ese”. Mi suegro asiente sonriente y devuelve el gesto empezando a mover de a poco su mano en el pito de mi papá “es realmente impresionante” dice mi suegro “no puedo terminar de cerrar mi puño alrededor de tu chota” y es verdad, el grosso del pito de mi viejo es más gordo de lo que un puño puede abarcar. Mi viejo mueve la cabeza afirmativamente y le comenta que él muchas veces utiliza las dos manos para poder agarrarla bien. La escena en el televisor sigue mientras ambos se recorren lento de punta a punta el largo de las pijas.

 

“Estoy empezando a chorrear!” dice mi suegro y mi viejo responde instintivamente apretando su chota desde la base mientras va subiendo, haciendo que una buena cantidad de precum se escape por la punta de la pija de mi suegro. “El mío tarda un poco más” le dice mi papá y en respuesta a eso mi suegro le suelta el pito y lleva su mano a la punta de su propia poronga, recoge el precum propio que ya chorrea abundante y vuelve a agarrar la cabeza gorda y colorada del pito de mi viejo pasándole el preseminal por todo el glande, especialmente por el frenillo, provocando temblores de placer en las piernas de mi papá que está muy familiarizado con el placer de la paja pero no tanto con el morbo de tener un compañero haciéndosela. Como si fuese un disparador, su propio pito empieza a largar algunas gotas de líquido viscoso y clarito “ahí está” dice mi suegro mientras junta las gotitas con un dedo que luego se lleva la boca y mientras lo prueba se limita a hacer un pequeño gemido de disfrute, como si estuviese comiendo un finísimo chocolate.

 

Mi suegro se incorpora y lo invita a mi viejo a hacer lo mismo, mientras arranca la tercera escena de una película que ya ninguno de los dos ve. Ambos se ponen arrodillados uno frente al otro. Mi suegro agarra su poronga de la base y la sacude como pegando garrotazos justo en la cabeza del pito de mi viejo, él imita a la iniciativa y agarrando su propio pito empieza a pegar garrotazos también, las dos cabezas se golpean una y otra vez pero la sensación no es para nada dolorosa, al contrario, los dos sienten mucho placer al hacerlo. Mi suegro frena el ritmo y le muestra a mi viejo como acercando suavecito las cabezas y alejándolas lento se forma un hilo de precum, la imagen le parece hipnótica a mi papá y la empieza a repetir, su cabeza enorme, por lo menos un centímetro más ancha que la de su consuegro se acerca y se aleja mezclando los jugos cada vez más abundantes y, finalmente después de pensarlo mucho se decide y con un par de dedos agarra todo el precum que está colgando entre las dos cabezas y con timidez se lo lleva a la boca. El sabor dulzón y un poco ácido del líquido pre seminal combinado de las dos porongas le llena la boca y odia reconocerlo, le encanta. Hay algo del sabor de su esposa ahí, pero lo siente como un sabor único y muy excitante. Mi suegro lo imita y se lleva un buen hilo a la boca y luego con dos dedos agarra todo lo que le está saliendo de la punta de su poronga y con decisión los acerca a la boca de mi viejo que aún tomado por sorpresa, la abre chupa todo el regalo que le está ofreciendo su compañero. La degustación de los jugos de ambos pajeros sigue y como si estuviesen tomando alguna especie de droga, los dos sienten que el líquido viscoso les está elevando aun más la calentura.

 

Cuando mi suegro se siente saciado de preseminal vuelve a extender la mano y agarrando con fuerza el pito de mi viejo empieza a pajearlo lentamente, mi papá por su lado estira la mano y en lugar de agarrarle directamente el tronco va hacia los huevos y por primera vez en su vida agarra y acaricia un par de huevos que no son los suyos. Piensa en lo que a él le gusta hacer cuando se está pajeando y se pregunta si le gustará también a su consuegro y sin dudarlo, decide intentar. Agarrando suavemente los dos huevos llenos de leche de mi suegro, empieza a tirarlos suavemente para abajo, apenas ejerciendo un poco de presión. De a apoco los huevos de mi suegro se vantensando hasta que finalmente mi viejo puede tenerlos agarrados en su mano, mi suegro tira su cabeza hacia atrás largando un gemido de placer bien fuerte que rebota y se escucha en la casa vacía. “sí, así, disfruta” le dice mi viejo trayéndolo a la realidad. Mi suegro baja la cabeza, lo mira a los ojos y cree percibir un cambio de actitud en mi papá que parece ahora más decidido que antes. Mi viejo por su lado baja la mirada y en silencio vuelve a admirar el impresionante tamaño del pito de su consuegro. En su cabeza recuerda los gritos de placer que escuchó la noche anterior y no puede evitar imaginar a mi suegra en cuatro patas con sus tetas divinas colgando, gritando con dolor pero también con placer mientras desde atrás ese macho alfa entierra su descomunal chota dentro de su culo.

 

Movilizado por la imagen mi viejo cambia de posición y se pone al lado, cerrando con fuerza los puños alrededor del tronco de mi suegro de manera que forman un tubo de más o menos 15 cm de largo y simplemente se limita a decir “viólame la mano”. Mi suegro no necesita que se lo pida dos veces, tiene experiencia en romper agujeros con el taladro que la naturaleza le dio y empieza a mover enérgicamente su cadera dando estocadas fuertes hacia adelante y retirándose suavemente hacia atrás mientras mira a los ojos a mi papá que no le devuelve la mirada porque no la pueda retirar de la chota de porno que le está cogiendo los puños.

 

“Soltá” dice mi suegro al mismo tiempo que frena todos los movimientos de su cadera y con eso saca a mi papá de la hipnosis. Mi viejo entiende que mi suegro está muy al límite de acabar y como él todavía está lejos prefiere que lo espere. Mi papá se tira en la cama y mi suegro todavía agitado se pone de rodillas, mientras se acerca su pija a la de mi viejo, cuando la tiene bien arriba pone la mano en la base de los 20 y pico de centímetros y la aprieta desde la base firmemente hacia delante, de la punta empieza a brotar un chorro enorme de precum, parece un hilo de acabada y mi viejo nunca vio tanta salir de una sola vez… El líquido se desliza hacia abajo y cae directamente sobre la pija de mi viejo que sigue asombrado y lo mira muy caliente. Cuando ya no hay más preseminal para tirar, mi suegro agarra una mano y empieza a esparcir con movimientos giratorios de su palma el precum por la cabeza sensibilizada del pito de mi papá que con los brazos extendidos hacia los costados se agarra de la sábana tratando de contener el grito de éxtasis que quiere brotar de su boca pero a medida qué el líquido preseminal de mi suegro se va absorbiendo y la fricción cada vez es más fuerte a mi viejo le cuesta más contenerse. Su espalda se arquea y las piernas se le tensionan, la rodillas se flexionan y luego se extienden mientras sus talones se frotan contra la cama y finalmente superado por el placer de la mano experta de mi suegro emite un gemido incontenible, un grito ahogado que nunca había hecho en una paja e incluso pocas veces había hecho cogiendo. La sonrisa de mi suegro denota la satisfacción de darle placer a un compañero de pajas, una alegría y un placer que solo un buen pajero puede entender.

 

La cabeza de la poronga de mi viejo está colorada repleta de sangre y sus huevos están tensos y contraídos, tanto que le recuerdan a mi suegro la imagen de los huevos de su propio hijo a punto de acabar, y su propio pito está chorreando hilos de precum que dejan un gran manchón en la sábana de la cama aunque mi suegro hace varios minutos que ni siquiera se toca la chota.

 

Antes de que mi viejo se pase de límite lo suelta y lo invita a pararse. Mi viejo está agitado y siente las piernas temblorosas pero se incorpora y se para delante de mi suegro que como si fuese adolescente agarra los dos troncos y le dice a mi viejo que los va a medir. Mi papá ya sabía la diferencia de tamaño, pero ver los más de 5 cm que la pija de su consuegro le saca le parece fascinante, la misma diferencia de tamaño que lo hubiese hecho sentir inseguro en el contexto de un garche lo hace sentir poderoso, la herramienta de su compañero es una extensión de la suya propia Del otro lado, mi suegro nota con fascinación que la verga de mi papá le gana casi 1 cm en ancho en el tronco y la diferencia casi se duplica en la cabeza.

 

El precum asoma en gotas por la punta del pito de mi papá pero chorrea en hilos desde la cabeza de mi suegro. mi viejo estira la mano y los agarra y empieza a pasar el puño cerrado por toda la extensión de la verga de mi suegro desde la base hasta la cabeza recogiendo más cada vez que llega a la punta, su mano le lubrica la chota con cada movimiento, y mi suegro siente el placer recorrer cada milímetro de su cuerpo, su pierna se va aflojando y su respiración se va agitando y apoya una mano en el hombro de mi papá para ganar sostén y mi viejo siente en ese momento la vulnerabilidad en la entrega que su compañero de pajas tiene con él, el hombre que durante años hizo todos los esfuerzos por mostrarse como el macho más en control de toda la familia se deja hacer y sostener por su competencia irónicamente en el mismo momento en el que mi viejo rendido a la evidencia del tamaño de la poronga de su compañero renuncia inconscientemente a ser el macho alfa, ese puesto lo tiene el actor porno que engendró a la esposa de su hijo. 

 

“No me voy a poder aguantar más” dice mi suegro que con sus caderas inmóviles recibe las caricias de mi viejo que al mismo tiempo aunque no se está tocando todavía tiene el glande repleto de sangre y los huevos a punto de explotar.”Yo estoy ahí” contesta mi viejo ”cuando estés te acompaño” y como si esa frase fuese el permiso que venía esperando mi suegro empieza a mover sus caderas adelante y atrás cogiendo la mano de mi viejo al mismo tiempo que intenta sin éxito cerrar su puño alrededor de la chota de mi papá que también empieza a moverse adelante y atrás dando estocadas precisas contra la mano de su compañero. 

 

Mi suegro se sabe muy verborrágico y le gusta decir guarradas cuando acaba, pero esta vez es diferente y no puede verbalizar su excitación, un segundo antes de su primer lechazo se le escapa un grito fuerte que no puede contener, el primer hilo blanco cae justo en los pelos de la poronga de mi viejo que como si hubiese recibido una orden le responde con su primer lechazo. Mi suegro arquea su cabeza para atrás y el segundo lechazo se dispara de su enorme poronga mientras su boca se escapa otro grito que se le casca de tan fuerte que sale, mi viejo se siente envalentonado por la fuerza del orgasmo de su compañero y empieza a gritar también mientras sus lechazos chocan en el aire contra los de su consuegro y aterrizan por todos lados. Cuando el orgasmo termina los dos quedan agitados pero no pueden parar de mover sus manos a lo largo del tronco de sus vergas que todavía chorrean el espeso líquido blanco por la Punta. 

 

Finalmente mi suegro afloja las piernas y cae pesado acostándose sobre la cama, mi viejo tiene ganas de imitarlo pero prefiere quedarse mirando la terrible poronga a mi suegro que cae larga y pesada para el costado de su cuerpo. Su propia pija todavía conserva mucha sangre a pesar de haber perdido ya la erección. “impresionante” dice mi viejo dándole algunas palmaditas a la carne de su compañero que por toda respuesta y absolutamente agotado estira la mano y agarrando el pito gordo de mi viejo lo sostiene con cariño.

 

Comentarios

  1. MORBO... FANTASÍA... RATONES... CALENTURA... PAJA... VICIO... MÁS PAJA... todo eso leí, y todo ese sentí... Grande, amigo!!
    (-Fulbito)

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  2. No amigo, lo llevaste al siguiente nivel, que bueeeeena historia, increíble la complicidad entre los personajes y la fantasía de comparar las pijas, al igual que ellos quedé con los huevos tensos y con ganas de más.

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  3. Buenísimo! Me han cachado mi papá y mi hermano en diferentes ocasiones, así que para mí este relato está... Te dejé un DM en X para participar en el cuestionario.

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  4. Buenisima historia. Aunque quedo pendiente la tuya con tu viejo

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