Fin de semana en la quinta Capitulo 2: El hijo pródigo
Este relato de fantasía es la continuación de "El galpón de herramientas" y lo podés leer acá: El galpón de herramientas
Mi cuñado creció en una familia relativamente acomodada, y fue al secundario en un colegio privado en donde todos sus compañeros jugaban al rugby y como suele pasar fue iniciado y fue parte de esas iniciaciones que tan conocidas son en ese deporte. Cuando le tocó su turno de debutar, los compañeros de su colegio los sostuvieron a la fuerza de los brazos y las piernas mientras el capitán del equipo lo agarró de la chota y lo pajeó contra su voluntad metiéndole dos dedos en el culo hasta hacerlo acabar. Durante los cuatro o cinco años que jugó para ese equipo fue parte de la iniciación de más de 10 nuevos compañeros que corrieron una suerte parecida.
Como todo rugby naturalizó esto como parte del comportamiento de un equipo, pero en su vida privada el pensamiento y el recuerdo de esos momentos lo acompañaban seguido, y así fue que buscó repetir esos momentos de paja con sus amigos. Aunque fue el típico que pensaba que una vez que estaba casado no se iba a pajear más, ni un mes después de la luna de miel ya se estaba encerrando en el baño una vez por día para cascarse la chota mirando porno en su celular o pensando en situaciones y escenarios eróticos que lo calentaban mucho. No tenía muchos miramientos a la hora de morbosear y de hecho no fueron pocas las veces en las que se hizo una paja pensando en el culo de su hermana e incluso en las tetas divinas que tiene mi suegra.
Hoy sin embargo su mente le está presentando un escenario nuevo, tal como le pasaba con sus amigos, a metros suyo su papá estaba marcando un tronco grueso y desacomodado y a él le estaba costando mucho desviar la vista de ahí, está hipnotizado con lo que ve y los recuerdos que eso le trae. Lo saca de su trance su esposa con una pregunta tonta a la cual él responde con pocas ganas. Su vista está clavada en el speedo de su viejo y bajo el agua de la pileta el pito de mi cuñado está duro como una roca. Confundido por algo que nunca le había pasado se acerca contra la pared de la pileta para intentar ocultar la carpa en su malla pero en cuanto su bulto toca en la pared una carga de electricidad le recorre el cuerpo, una sensación hermosa que el ya conoce y que sabe que no se va a ir sola, si no descarga esa tensión en su pito, la va a pasar mal.
Espera unos minutos para que se baje un poco su erección y cuando considera que ya puede salir tranquilo de la pile se dirige hacia la casa y sin decir palabra va hasta la habitación del fondo que tiene un pequeño baño privado y en cuanto llega cierra la puerta de la misma y va hasta el bañito. Apenas atravesando la puerta del baño se baja la malla dejando al descubierto su poronga que ya se volvió a endurecer durante el camino ante la expectativa de lo que estaba por pasar. Como buen pajero mi cuñado conoce su cuerpo y sus gustos a la perfección y por eso no se apura para tocarse su pito, lo deja primero al aire recibiendo el aire fresco mientras lo mira con la devoción de quién se sabe pija grande. Las mujeres siempre halagan el tamaño de su chota pero son sus compañeros pajeros los que siempre reparaban en lo verdaderamente importante en un macho que es la dureza que adquiere su poronga, y ahí está él, mirando como las venas que recorren el tronco están cargadas de sangre mientras su pito apunta recto y contundente hacia delante.
Mi Cuñado cierra los ojos y trae su memoria la malla de mi suegro y luego de dejarla unos segundos ahí imagina sus dedos recorriendo el tronco gomoso que su papá carga dentro de ese slip. Recién cuando en su mente sus dedos le provocan al viejo una erección, mi cuñado estira una mano y agarrando suavemente su pito casi del extremo empieza a correrla para atrás descubriendo su cabeza dura y roja y ya bastante humedecida. Durante su vida se preguntó si él había heredado el tamaño de su poronga de su viejo, y lo que había visto abultado hoy en la malla parecía confirmar que sí, como mínimo el grosor parecía ser comparable.
Mi cuñado mira fijo su pija mientras su mano lentamente va cubriendo y descubriendo la cabeza, esos primeros momentos su atención está completamente dedicada a su mejor amigo, que erecto y enorme se deja acariciar por su mano, pero luego su mente intranquila vuelve a la malla color celeste que su viejo abultaba delante de la pile. Sus dedos recorren ese tronco y él instintivamente siente la vergüenza que sentiría su padre siendo acariciado por su hijo, pero en lugar de hacerlo sentir mal eso lo calienta mucho más. En su mente extiende las manos hacia la cintura de la malla y lentamente empieza a correr la tela, descubriendo primero el pubis lleno de pelos enrulados que mi suegro nunca se recorta y luego finalmente aparece el primer atisbo del tronco gomoso con el que mi cuñado está fantaseando desde hace varios minutos.
Al no tener parámetro de cómo es realmente la pija del padre, mi cuñado empieza a pensarla como la suya, a medida que se va corriendo la malla el tronco muestra las mismas venas y las mismas características que el suyo, lo único que es diferente en su cabeza es esa insistente sensación de que su papá siente vergüenza y remordimiento de que sea su propio hijo el que está dejando al descubierto su poronga cuya excitación ya no puede ocultar. Con los ojos cerrados todavía mi cuñado imagina el momento en el que la poronga de su papá queda totalmente al descubierto, aunque todavía le falta un poco está casi completamente erecta y tal como la suya tiene la piel cubriendo la cabeza, mientras mi cuñado sigue cubriendo y descubriendo la suya en la vida real, en su mente por primera vez está haciéndolo y con suavidad pero decisión corre hacia atrás la piel que cubre la enorme cabeza de la poronga que lo engendró.
La imagen aunque inventada tiene una potencia tal que instintivamente mi cuñado cierre con fuerza su mano en su propia pija, lo que antes era un movimiento suave ahora empieza transformarse en una paja propiamente dicha, en su mente ve desde lejos la imagen de lo que se está imaginando, él está de rodillas rindiéndole tributo al hombre que le dio la vida quien lo mira atónito sin poder creer lo que su hijo está haciendo. Mi cuñado abre la boca y deja que un buen hilo de saliva caiga hasta su poronga que con destreza lo agarra al vuelo, mientras en su cabeza con un fuerte escupida llena de saliva la cabeza de la chota de su papá. Cuando sus manos empiezan a moverse nuevamente mi suegro no puede contener el placer y tira la cabeza para atrás entregándose por completo a la situación. Si estuviese sido mi fantasía al lado suyo hubiese estado mi viejo con el Short de fútbol absolutamente atravesado por su propia erección mirando incrédulo la escena, pero mi cuñado parece que no percibió esa parte de lo que pasaba fuera de la Pileta entre ellos dos.
Mientras mi Cuñado empieza a acelerar el movimiento de su mano en su enorme tronco, apenas a 15 metros de ahí entra por la puerta del patio mi suegro. El momento con mi viejo ya pasó y esa extraña sensación de excitación que vivió hace un rato en el galponcito desapareció, pero no desaparecieron las ganas de orinar que le generó haberse engomado. Se siente perseguido por saber que está abultado adentro de la malla por lo que entra haciendo el mayor silencio posible. Camina decidido hasta la habitación del fondo donde tiene el baño más cercano para poder descargar el meo. Abre la puerta lentamente para no llamar la atención de nadie y en cuanto entra ve la puerta abierta del baño y lo que vea dentro lo deja mudo. Casi de espaldas a la entrada con la malla baja y el culo al aire su hijo está claramente haciéndose una paja.
La imagen lo desconcierta al principio y su instinto es claro, girar e irse. Sin embargo su cuerpo no lo obedece, hipnotizado ve como su hijo adulto ya con una familia formada estás escondido en el baño cascándose una paja, lo mismo que él hace una y otra vez desde que tiene uso de razón. Mi Cuñado está absorto en el placer que le produce la paja que se está haciendo y no es consciente de qué está haciendo observado, mucho menos que está haciendo observado por su papá.
Está cerca del orgasmo y lo puede sentir, sus huevos cargados de leche están cada vez más contraídos y el líquido pre seminal brota ya sin control. Mi suegro ve como su hijo baja la cabeza y empieza a soltar un hilo de saliva qué atrapa talentosamente con la cabeza de su chota, y un pensamiento bizarro pero por algún motivo excitante atraviesa su cabeza “ese talento lo heredó de mí” piensa recordando cuántas veces su propia poronga atrapa los hilos de saliva que él larga mientras se pajear a escondidas de su esposa. La excitación de ese momento hizo que se le pasara absolutamente desapercibido el hecho de que por primera vez acaba de ver (aunque sea sólo la punta) el pito duro de su hijo. El instinto sin embargo no deja pasar ese detalle y su mano se mueve hacia su maya donde su que hasta hace solo un rato pensaba en mear ahora está nuevamente gomoso y sensible.
Mi cuñado se siente cerca, está por venir la parte más placentera de la paja y elige imaginarse para ese momento el pito de su propio padre que inadvertidamente lo está mirando a unos metros chorreando pre seminal, imagen que lo deja justo al borde del orgasmo. Mi suegro ve un gesto que reconoce también como propio y sabe lo que está por pasar, su hijo está acelerando el ritmo y al mismo tiempo doblando apenas sus rodillas, en su cabeza suenan todas las alarmas, se tiene que ir de ahí, pero no puede moverse, su mirada se posa sobre la cabeza de su hijo y ve entre sorprendido y extasiado como surge el primer hilo de leche de la punta.
Mi cuñado siente salir ese primer lechazo con fuerza, en su mente la imagen del pito de su padre desaparece y todo su ser se centra simplemente el disfrutar de ese orgasmo. El segundo chorro sale disparado con fuerza y golpea contra el inodoro, metros atrás su padre se sorprende y se queda maravillado por la potencia con la que eyacula su hijo mientras ve su cuerpo contorsionarse de placer. Cuando sale el tercer lechazo finalmente poniendo toda la concentración de la cual es capaz retrocede su mano, en silencio abre la puerta de la habitación y sale sin hacer ruido. En medio del orgasmo su hijo gira su cabeza como si hubiese percibido algún sonido pero no hay nada detrás de él.
Los movimientos continúan en su poronga hasta que el último chorro de leche sale disparado, mi cuñado empieza a mover más lento la mano escurriendo las gotas de leche que puedan haber quedado adentro. Con los últimos signos de la excitación de la cual fue presa, recoge las últimas gotas de leche asomando por la punta de su pija y se lleva los dedos a la lengua, saboreando el sabor desagradable y al mismo tiempo excitante de su propia guasca. De a poco va volviendo la vida real y se da cuenta que tiene que limpiar el baño, y es recién en ese momento que decide que es buena idea cerrar la puerta del mismo. Mientras va limpiando los lechazos esparcidos por todos lados, la sensación de culpa por lo que acaba de hacer se apodera de su mente, y sin embargo no puede evitar también pensar que lo que acaba de hacer es una de las pajas más morbosas y placenteras que se hizo en mucho tiempo.
Para mi sorpresa después de una mañana tan prometedora la tarde fue bastante decepcionante. Al rato de haber entrado a la casa, mi suegro sale con una bermuda que tapaba la mallita que tenía abajo, y como si eso hubiese sido un disparador mi viejo al rato entra a la casa y se cambia para ponerse una malla de tela gruesa. Ni siquiera mi cuñado que usualmente carga un lindo bulto parece interesado en mostrarlo, y así nomás el domingo excitante se transformó en un domingo más en el que, para mí, “no pasa nada”.
uff, amigo, qué historia!! que paja!! que morbo!! que ratones!!
ResponderBorrar-Fulbito
Increíble, me dejó con los huevos tan tensos como los de tu cuñado.
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