Fin de semana en la quinta Capitulo 4: Una visita en la oficina
Este relato de fantasía es la tercea parte de "El galpón de herramientas" que podés leer haciendo click acá: El galpón de herramientas, "El hijo pródigo" que podés leer haciendo click acá: El hijo pródigo y "El dilema de mi suegro" que podés leer haciendo click acá: El Dilema de mi suegro
Conocí a mi esposa a través de mi cuñado con quien éramos parte de un equipo de fútbol con el cual empecé a jugar hace ya muchos años. No podría decir que éramos muy amigos con él pero ciertamente la relación se volvió más fuerte a medida que mi noviazgo con su hermana iba creciendo. Ya pasaron 15 años desde ese primer torneo que compartimos y aunque el equipo fue cambiando nosotros casi siempre terminamos jugando juntos. Hoy jueves tuvimos un amistoso con un equipo del barrio vecino y después de eso como siempre nos vamos todos juntos a tomar algunas cervezas.
Ya en el bar y después de un par de pintas voy a buscar una tercera cerveza y me trajo volviendo al lugar donde está el equipo la imagen de mi cuñado en short me hace sentir ese conocido cosquilleo en la entrepierna. Esta semana viene siendo una semana particular y me siento envalentonado, la calentura o la cerveza o a lo mejor la mezcla de ambas cosas me decide y en cuanto estoy seguro de qué no nos va a escuchar nadie me acerco y le digo “después te tengo que contar algo, no lo vas a poder creer”. Nahuel, mi cuñado, me mira intrigado y me pregunta “algo sobre qué?”. Yo finjo reflexionar y luego le digo “no, olvídate lo que te dije, medio cualquiera que te cuente”. Él asiente con la cabeza pero yo sé que ya le dejé plantada la intriga.
Como siempre cuando terminamos la reunión del equipo mi cuñado me alcanza con el auto hasta mi casa. Cuando estamos a un par de cuadras de llegar me pregunta qué era lo que le iba a contar y yo nuevamente le digo que había reflexionado y que me parecía mejor no decirle nada. él parece cansarse pero inmediatamente insiste con el tema
“Dale, no seas boludo y contame”. Yo vuelvo a negarme y vuelvo a poner una excusa vacía para cambiar el tema. “Por lo menos decime sobre qué era” “una boludez de tu viejo” le contesto “del domingo pero es posta medio desubicado que te cuente, olvídate”, pero confìo en que haber hablado del viejo y del domingo lo va a dejar, como mínimo, pensando en lo qué pasó. O lo que él sabe que pasó. Ya habiendo llegado a casa me despido sin darle lugar y me bajo del auto, me basta media mirada para atrás para verle la cara, definitivamente, quedó intrigado.
Al día siguiente, más temprano de lo que yo incluso esperaba, mi cuñado me manda un mensaje para pasar por la oficina, y yo haciéndome el desentendido le dije que lo esperaba y eso hice, hasta que llegó un rato después. Hablamos de cosas sin importancia durante unos minutos y después me dice “Contame ya lo que te dijo mi viejo”, “qué hinchapelotas” le digo “no te tendría que haber dicho nada”, “pero me dijiste y ahora estoy intrigado, así que larga prenda”.
En ese momento finjo resignarme y le digo “mirá que capaz te hace sentir incómodo el asunto…” en ese momento veo en su cara una mezcla de un cierto temor pero al mismo tiempo se nota que se incrementa su curiosidad. “no importa, vos contame”. yo estoy sentado con una pierna cruzada sobre la otra tratando de disimular lo dura que ya tengo la poronga adentro del jean.
“Bueno, hablando ayer con tu viejo me contó que estaba medio shockeado porque el domingo sin querer te vio clavándote una paja en el baño de su casa” y terminando la frase dejo que se haga el silencio que me imaginé que se iba a hacer. “pero como?” me pregunta casi como reflexionando para si mismo, a lo que yo contesto “cómo que?”
“Cómo eso, Cómo me vio?”
“y no sé, dice que entró a la habitación del fondo para ir al baño y que te vio ahí haciéndote la paja, él cree que no te diste cuenta y por cómo me hablas ahora tiene razón”
“no te puedo creer, qué vergüenza”
“Viste por qué no te quería contar?”
“No bueno, no es tan terrible… Pero bueno, no lo puedo creer”
“Me imaginé que no estabas ni enterado”
“Igual Como…” y mi cuñado deja la pregunta colgando
“Cómo qué?” Repito yo dándole pie a que me haga la pregunta que estoy esperando, aunque sé exáctamente lo que me va a preguntar…
“Cómo te enteraste vos?”
Ahí le cuento que el martes fui a la casa y que como lo vi medio raro le pregunté qué le pasaba y ahí me contó, y que estuvimos un rato hablando de eso. termino de contarle esto y dejo que en silencio mi cuñado asimile la situación y cree en su cabeza un escenario de cómo fue esa charla.
“Y pero de qué hablaron…?”
“De qué vamos hablar? Tu viejo estaba medio shockeado por el tema ese y yo lo tranquilicé recordándole que pajearse es algo natural para nosotros”
“Nosotros quiénes”
“Los hombres boludo, quiénes van a ser”
“No sé, es rara charla que me contás”
“Y bueno, pero sirvió para que tu viejo se deje de enroscar en la cabeza con lo que pasó, sólo había que recordarle que él también es hombre y que él también también se hace la paja”
Para este momento de la conversación yo ya tengo el pito muy duro, y aunque no me animo a mirar directamente siento que sabiendo ahora lo pajero que es mi cuñado que ni siquiera se pudo aguantar el domingo a llegar a la casa para clavarse una paja, y sabiendo que lo que lo movilizó a esa paja fue ver el bulto gomoso del papá, estoy bastante seguro que él está igual o más excitado que yo. Dejo uno o dos segundos de silencio para ver si se anima a seguir él o tengo que dar el siguiente paso yo. “Muy bizarro igual” me dice “no me imagino cómo puede terminar una charla así con mi viejo” y ahí aprovecho yo y le digo “ En serio no te imaginás cómo termina una charla entre dos hombres que están hablando de paja?”
Mi cuñado me mira fijo y se queda en silencio un instante antes de repreguntar “Con mi viejo? Tu suegro?”
Ahí entiendo que el silencio fue para planificar cómo preguntaba lo obvio cuando ya sabía la respuesta pero sin jugársela del todo, y ahí decidí cerrar el trato “Vos sabéis que es así, no importa quiénes son, si dos hombres arrancan a hablar de paja la conversación debe terminar en paja, si no los dos se terminan volviendo a sus casas y se la tienen que clavar por separado”
Mi cuñado hace un gesto que es una mezcla entre afirmación y aceptación y corre instintivamente su mirada hacia otro lado, esto que yo aprovecho para poder rápidamente desviar mis ojos y fijarme cómo está su entrepierna. tal como sospechaba la brabragueta del jean está ajustada y hacia la izquierda, igual que su papá, se dibuja el tronco torcido de un pito que como mínimo está a mitad de camino.
“No sé qué decisión vas a tomar vos pero yo si es por mí no espero hasta que te vayas” digo mientras con mi mano derecha empiezo acariciar suavemente mi poronga ya dura por arriba del pantalón. Él me mira a los ojos sin decir nada y me resulta obvio que se está conteniéndose para no bajar la mirada hacia mi bulto. Estiro bien mis piernas para hacer que mi erección sobresalga y se note más y empiezo entonces a pasar la mano por todo el largo del tronco sin sacarle ni por un segundo la mirada de sus ojos. No puedo contener dos o tres gemidos que se me escapan involuntariamente por el placer que siento con la caricia, y eso funciona para hacer que él brevemente baje su mirada a mi bulto y la vuelva a subir.
Cuando nuestros ojos se encuentran nuevamente yo bajo mi mirada su bulto vuelvo a mirarlo a los ojos y levantando una ceja le hago un gesto que es entre una invitación y una provocación. Mi cuñado abre las piernas todavía un poco indeciso y baja lentamente su mano a la entrepierna, pero a diferencia de mis caricias empieza a trabajar su bulto desde el tronco hacia abajo pasando sus manos por los huevos. Nos quedamos unos segundos los dos disfrutando de nuestra caricia y finalmente yo sin decir palabras me levanto y me voy a sentar al lado suyo. Tanteando el terreno estiro mi mano izquierda y la apoyo sobre su pierna y como respuesta mi cuñado separa un poco más las piernas haciendo que mi mano resbale un poco hacia dentro, y yo inmediatamente interpreto la buena señal.
Mientras ambos seguimos acariciando nuestro bulto por arriba del pantalón yo empiezo lentamente a mover la mano acariciando sus cuadriceps musculosos, hasta que finalmente él también extiende su mano y la apoya sobre mi pierna, mucho más arriba de lo que la tengo yo casi tocando mis huevos. Tomo eso como una buena señal y empiezo a subir mi mano por su entrepierna hasta llegar a su bulto donde me encuentro con su mano y mientras él se sigue acariciando los huevos yo paso por arriba y empiezo acariciar el tronco. Siento su cuerpo relajarse cuando lo toco y ese pequeño cambio en la respiración que indica que se está excitando así que dejo de amasarme el bulto con la otra mano y agarro la mano que él tiene sobre mi pierna y la levanto para que me empiece a tocar el bulto a mí.
El movimiento inmediato en cuanto empieza a amasar mi bulto con energía se siente muy lindo y muy placentero, el toque yo respondo a eso aumentando la presión de mi mano sobre su tronco. Mi cuñado tira la cabeza hacia atrás y suspira fuertemente y yo aumento la presión sobre su tronco que ya se siente bien duro para ayudarlo a gozar más, a lo que él responde estirando bien sus piernas y arqueando el torso hacia atrás. Aprovecho y pongo mi mano en su bragueta y le intento bajar, como no lo puedo hacer bien, él se agarra el pantalón desde abajo y me ayuda, ya con la bragueta baja desabrocho el botón y meto la mano directamente adentro del pantalón.
Mi mano recorren su tronco a lo largo y cuando vuelve y tocó sus huevos entiendo por qué él disfruta tanto de tocárselos, son realmente enormes! “Qué huevos Cuñado” le digo y el guacho se ríe “y espera a ver la chota” me re truca. Yo estoy bastante seguro que no va a llegar a ser tan impresionante como la de su papá pero igual ya tengo muchas ganas de verla, así que le digo que se pare y cuando lo tengo bien enfrente clavo mis manos en el pantalón y el calzón y en un solo movimiento le bajo todo y le dejo la pija al aire. Lo que veo me resulta increíble y me da mucho morbo, mucho más del que ya acumulado: Aunque fácil mide cuatro o 5 cm menos que la pija de mi suegro, la de mi cuñado es idéntica. Se curva hacia la izquierda de la misma forma sutil, la piel aparece corrida apenas un poco pero todavía cubre casi toda la cabeza y es muy notoria la forma en la que progresivamente se va ensanchando hacia la base. Me debo haber quedado admirando esos detalles más de lo que supuse porque mi Cuñado me dice “Y? Quedaste embobado!”
“sí, buena poronga Cuña, pero me quedé pensando en algo que no sé si te decirte o no” en cuanto termino la frase estiro mis manos y acaricio los dos huevos enormes y gordos que cuelgan desde la base de su pija.
“Decime boludo, mira la que estamos, que puede pasar?”
“ La tenés casi idéntica la de tu viejo”
Su primera reacción es la de reírse, y hay algo sucio en su mirada que me hace creer que el comentario le cayó bien, así que sigo la conversación por ahí… Con la mano le muestro cómo tiene su piel cubriendo parte de la cabeza y digo “a tu viejo la piel también le cubre hasta acá…” voy bajando y le muestro la curvatura mientras recorro el tronco y agrego “y se le tuerce para acá igual que a vos…” y después ciero mi puño alrededor de su cabeza y bajando la mano hacia la base le digo “y mirá como se va ensanchando abrúptamente, “ y ahí levanto la vista y se la clavo en los ojos rematando con la frase “Todo igual que el pito de tu viejo”. Mi cuñado está embobado, parece que hasta le fuese a estar por caer un poco de saliva de la comisura de la boca. Yo arranco lento el movimiento arriba y abajo por su tronco, mi cuñado está durísimo y lo siento en mis manos
Yo también estoy durísimo, quiero pelar la chota de una vez así que le digo que se siente y me paro yo adelante. Como él no toma la iniciativa, me desabrocho el pantalón y me lo bajo yo dejándole a la vista el Slip celeste que está apenas conteniendo mi chota y huevos, y que ya tiene un tremendo manchón de precum en el lugar donde se marca mi cabeza. Mi cuñado estira la mano usando solo algunos dedos me acaricia la poronga por arriba del slip un rato y finalmente me lo baja y me libera la verga que busca atención desesperadamente.
Antes de arrancar la paja se escupe la mano y me pone la saliva en la cabeza y después si, arranca el movimiento de paja en mi pito y el suyo simultáneamente. Mientras su mano pajea mi poronga, yo me agarro los huevos y empiezo a tirarlos hacia abajo suavemente, siento como todo el placer recorrer mi cuerpo. Miro hacia abajo y veo que mi cuñado con su pulgar esparce el líquido clarito que chorrea abundante por la punta de mi poronga
Después de estar un rato así lo agarro de la mano y lo levanto, nuestros pitos quedan apuntándose muy de cerca y yo avanzó un poco hacer que se junten las cabezas y después las separo para ver el hilo de precum que se estira entre ambas pijas, repito esto varias veces y cuando ya están bien mezclados los jugos de ambos, bajo un par de dedos, recojo el líquido y me llevo los dedos a la boca. El sabor dulzón y la textura viscosa de nuestros precum mezclados se siente muy morboso en la boca, vuelvo a bajar para recoger un poco más ofreciéndoselo. Él parece dudar un poco pero finalmente estira la boca y lo saborea de mis dedos y aunque no emite opinión me parece claro que lo está disfrutando.
Nos acercamos un poco más y juntamos las dos vergas, yo lo agarro de la cintura y lo acerco hacia mí y empiezo un lento movimiento, siento con los dos pitos se frotan uno contra otro, mientras mi cuñado cierran los ojos entregándose por completo al placer que estás sintiendo. Yo por el contrario, lo miró fijo para morbosearme con su cara de placer que ya no puede ocultar. Nos separamos apenas un poco, yo estiro una mano y agarro ambos pitos al mismo tiempo y los empiezo a masturbar mientras mi cuñado pasa la mano por debajo y me empieza acariciar los huevos con una mano mientras con la otra me abraza y me acerca hacia él.
Estoy entregado al placer que siento y me quedo con la cabeza descansando sobre su hombro y él hace lo mismo. Poco a poco voy sintiendo como su respiración se acelera y se vuelve más pesada, se tira para atrás, mira hacia abajo y abriendo la boca deja salir un hilo largo de saliva que cae nuestras chotas, yo paso la mano por ahí y ensalivando las cabezas aumentó la presión. Él empieza a gemir cada vez más fuerte hasta que sin previo aviso empieza a emitir sonidos graves y yo siento sobre mi poronga la inconfundible sensación de su leche chorreando lo cual inmediatamente hace que tenga ganas de acabar, aumento la presión y uso la guasca de mi cuñado para apretar fuerte mi pija y segundos después llego yo también a un orgasmo bien potente, cargado de leche que le cae en la panza y parte de la base de ese hermoso choto. Cuándo finalmente separamos nuestros cuerpos, miramos para abajo y ambos pitos están chorreados de un líquido blanco abundante, mezcla de los lechazos que mi cuñado y yo nos dedicamos en uno al otro, pero que en parte también estaban dedicados a mi suegro, su papá.
PURO MORBO... vos si que sabes expresar toda la calentura que sentis y transmitirnosla a los demás pajeros, como ese hilo de precum entre los dos pitos duros!! Grande amigo!! - Fulbito-
ResponderBorrarSuper caliente, ¿Cuándo habrá otra historia? Sigue así.
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