Un trío con mi mejor pajamigo (HMH)
A Fernando lo conocí hace ya casi 20 años, él fue novio de mi hermana durante mucho tiempo y como me lleva un par de años y ellos empezaron a salir justo en el momento en el que yo era adolescente, se volvió para mí una especie de gurú en todo lo que respecta al tema sexo. Empezamos a compartir pajas cuando yo tenía 20 años y más de 10 años después todavía sigue siendo mi mejor compañero de pajas, pero además de eso una de las cosas que más nos gusta hacer es conocer chicas para hacer tríos en los cuales nosotros podamos interactuar también, y esto que les voy a contar hoy es una de las mejores experiencias que hemos tenido en ese aspecto.
A la chica la conocimos en un boliche y luego de las presentaciones y las charlas arreglamos de ir para la casa de Fer. En cuanto llegamos tomamos un poco para relajarnos. La chica era muy linda, tenía unas gomas impresionantes y aunque no era muy gordita tenía un culo tremendo.
Yo me senté en el sillón al lado de ella mientras Fer armaba unos cócteles y así nos quedamos un rato conversando. Cuando ya las bebidas habían hecho el efecto de relajarnos a todos un poco Fernando vino a sentarse al otro lado de ella y sin mediar muchas palabras empezó a besarle el cuello, yo le puse una mano en la teta y empecé a besarle el cuello del otro lado. Ella torció su cabeza hacia el lado de mi amigo y lo besó mientras suspiraba, y yo bajé mi mano para empezar a frotarle la entrepierna, sólo para darme cuenta que la mano de mi amigo ya estaba ahí. unimos nuestras manos para generar más presión sobre los labios mientras ella iba suavemente arqueando su cuerpo y abriendo un poco las piernas para que nuestras manos pudiesen deslizarse mejor sobre su pantalón.
En ese momento, ella gira su cabeza hacia mí y yo levanto la cara para poder besarla en la boca, siento su lengua húmeda mezclarse con la mía y al mismo tiempo la presión de la mano de mi amigo empujando mis dedos cada vez más pegados a la conchita de ella. Mientras mis manos frotan su entrepierna siento las manos de él sobre el pantalón y una vez que está flojo desliza sus dedos por abajo, yo lo imito y nuestros dedos se entrecruzan por arriba de los labios ya húmedos de la mina.
La presión del dedo de Fernando separa los labios mientras yo cuelo por el agujero un par de dedos, ella empieza gemir más fuerte y yo siento la musculatura de la concha tensarse. Adelante mío ella tiene los ojos cerrados absolutamente entregada al placer y yo miró fijo a los ojos de mi amigo que me mira con esa complicidad que tanto nos caracteriza a ambos.
Nos acercamos y empezamos a besarla a ella en la comisura de los labios, ella responde abriendo la boca y sacando un poco la lengua y mi amigo y yo aprovechamos esa excusa para hacer que nuestros labios se rocen mientras buscamos los de ella. Es en ese momento que ella entiende nuestra complicidad y cómo van a ser las cosas, y abriendo los ojos nos mira, Fernando como queriendo demostrarle que estaba entendiendo correctamente la situación extiende su mano detrás de Mica y me acerca más a su cara, besándome delante de ella sin dejar en ningún momento de acariciarle los labios de la concha, mientras yo siento sin ningún lugar a dudas que ella se está humedeciendo cada vez más. Mis dedos comienzan a abrirse camino por la raja y finalmente puedo sentir la carne caliente de su Conchita abrazando por completo mis dedos, y ahí siento que se une la mano De Fernando acompañándome con el movimiento de entrada y su dedo la penetra aún más.
Dedo contra dedo vamos entrando por el agujero, su dedo roza contra el mío deslizándose con los jugos de la mina mientras su excitación sigue creciendo. Sus gemidos se vuelven cada vez más fuertes y yo siento en la humedad de mis dedos su calentura, saco mi mano y la llevo bajo y sacando lo que queda de tanguita empiezo a besarle la argolla divina que tiene, besando el dedo de mi amigo al mismo tiempo. Saco la lengua y empiezo a pasarla por sus labios deteniéndome apenas un segundo cada vez que llego al dedo de Fernando, mientras siento que él va intensificando el ritmo de su mano y con eso, la profundidad de la penetración.
Aprovecho y con el movimiento de mi lengua voy abriendo los labios y comienzo a comerle en la conchita decididamente. Fer saca su dedo y se desliza hacia abajo para hacerme compañía. Nuestras bocas se encuentran mientras recorremos la carne suave y rosadita de la mina que nos estamos comiendo. Él pone su mano en mi nuca y presiona mi cabeza que se hunde entre las piernas y mientras yo como cada vez con más ganas esa concha, Fer me acompaña besándome de costado, los jugos y los aromas de la minita se mezclan con la saliva y el aliento caliente de mi amigo y la situación es extasiante. Zarpado de calentura Corro la boca de la raya y le como la boca a mi amigo, impregnada de los jugos que ella está largando. Cuando nos separamos miró hacia arriba y la veo mirándonos fijo con la lujuria marcada en sus ojos.
Fer se frena de improviso e incorporándose la agarra de la cintura y la levanta, él se tira hacia atrás y se recuesta sobre el sillón haciendo que ella se siente sobre su cara, mientras que le come la concha en esa posición. Yo miro todo con mucho morbo y no puedo evitar notar que el pantalón de mi amigo está por reventar, así que me acerco y se lo abro dejando al aire la poronga gruesa y cabezona que durante tantos años se cogió a mi hermana, y de a poquito mientras él saborea esa concha deliciosa yo pajeo su pija que ya empieza a soltar precum.
Fernando pasa sus brazos por detrás de la espalda de ella y la mueve hacia delante, dejando frente a mí un culo divino que sin dudar un segundo me tiró a comer. Siento su agujerito contraerse y relajarse por las convulsiones de placer que le da la lengua de mi amigo en la conchita. Mi peso apoyado sobre el cuerpo de Fernando hace que nuestras pijas queden casi apretadas una contra la otra y eso me genera mucho morbo así que me incorporo y me desabrocho y bajo los pantalones para volver a recostarme a comerle la cola a esta guacha divina mientras mi pija se posa sobre la enorme poronga de Fer. Sin perder un instante mi amigo empieza a mover su cadera y a acelerar el ritmo para frotar nuestras dos chotas algo que nos encanta hacer cuando estamos solos pero que se vuelve una experiencia divina cuando encima estamos comiéndonos semejante mujer.
Después de un rato de estar así empiezo a sentir que los gemidos de ella crecen en intensidad y las contracciones de su cola empiezan a acelerarse mientras le acaba en la cara a mi amigo. En cuanto termina el polvo, desesperado la corro y me voy sobre mi amigo que tiene la boca y la barba llena de los fluidos de la acabada de la mina, y usando mis labios y mi lengua como todo lo que puedo.
Ella mientras tanto se desliza para atrás y abriéndome los cachetes me devuelve el favor y empieza a chuparme el agujero del culo cosa que me vuelve loco, cuando mi amigo ve eso, se corre de abajo mío y parándose se queda mirándonos mientras se pajear lento, yo estiro mi mano y aprovecho para acariciar el interior de sus muslos peludos y musculosos. Después de unos segundos así, él se acerca un poco más y yo paso mis manos de sus piernas a su poronga que tira bocha de precum que lentamente va cayendo sobre mi antebrazo. Mientras tanto la lengua de ella se va abriendo espacio en mi cola, cosa que no tengo vergüenza de admitir que disfruto mucho de esas lamidas. Yo me acerco mi brazo a la boca y disfruto del sabor y la textura del precum de mi amigo y luego vuelvo a agarrarle el pito para seguir pajeándolo.
Fernando la agarra y la baja al piso haciendo que apoye su espalda contra el sillón y tire su cabeza para atrás, “ponete así” me dice y hace que me siente arriba de la cara de ella con lo cual mis cachetes quedan más abiertos y su lengua puede entrar más, al mismo tiempo que Fer se arrodilla y con una mano me pajea la chota y con la otra me acaricia los huevos. Estoy en un éxtasis de sensaciones y ya mis gemidos se transforman en gritos mientras clavo los ojos en los de mi amigo y sin decirnos nada nos decimos todo.
Le digo que necesito que pare para no irme en seco y él detiene su movimiento, me da la mano para que me pare y la levanta ella casi en el aire, tirándola en el sillón y abalanzándose sobre su cuerpo, todo con un solo movimiento. El pito de mi amigo duro y enorme entra en su concha con un solo envión hasta la mitad del tronco y con un segundo bombeo termina toda adentro, ella pone los ojos en blanco y se deja garchar por ese pibe que podría tranquilamente ser un actor porno. Yo me siento en la mesa ratona que hay adelante de ellos y miró el espectáculo tratando de no tocarme para que se me vaya la sensación de querer acabar.
Mi amigo sigue bombeando con fuerza y luego de un rato yo me acerco y empiezo a comer las tetas a esta guacha divina, aprieto fuerte los pezones con mis dientes y siento sus gemidos de placer mientras lo hago. La mano de mi amigo se apoya en mi espalda y me acaricia suavemente, yo estiro mi mano hasta llegar a la concha y recorro con los dedos sus labios aprovechando para sentir la chota de mi amigo que entra y sale todo humedecida por los jugos que genera esta loca de tanto placer que siente.
Me levanto y me pongo atrás de Fer que aminorando el movimiento saca el pito de adentro de la mina, yo paso mi mano por adelante y agarrándoselo lo empiezo a sacudir pegándole garrotazos en los labios enrojecidos y húmedos, los dos disfrutan mucho este gesto, Fernando tira su cabeza para atrás y me tranza mientras yo sigo con los movimientos de garrote en su pija.
“Cogela vos” me dice mi amigo y yo me preparo para obedecer, me acuesto boca arriba y ella dándome la espalda se sienta sobre mi poronga que entra cómoda después del agrandamiento que le generó la otra chota. Ella empieza de poco cabalgarme y Fernando baja hacia mis tetillas y las empiezas a morder, yo estiro mi mano y agarro su pija húmeda y resbalosa y apenas la pajeo unos segundos antes de que él me pida que frene para no acabar así. Ella sigue cabalgándome pero mi amigo se pone adelante y frenando su movimiento empieza lamerle la concha de nuevo, rozando con su barba mi poronga que se mueve lenta en entre los labios carnosos y húmedos.
Finalmente se incorpora y yo siento la inconfundible presión sobre mi pija, mi amigo está empezando una doble penetración y yo siento su tronco enorme frotarse de a poco contra el mío, ella se tensa con un poco de dolor pero con movimientos lentos de a poco Fernando la va acostumbrando a la sensación de tener dos pijas en la concha. Yo siento el frot fuerte de su tronco a medida que empieza a aumentar el ritmo y la sensación es la más hermosa que se puede sentir, esa mezcla de calor, jugos, y estimulación de los frenillos es de locos. Ella se va relajando y con eso mi amigo Empieza a mover más y más su poronga adentro del cálido agujero.
Cuando siento que ella ya está cómoda de nuevo empiezo a mover mis caderas para que las pijas se froten más fuerte y más profundo. La siento a ella gozar y sus gemidos nuevamente pasan a ser gritos ahogados, mientras su cuerpo se tensa en un orgasmo bien largo. Yo siento que estoy a punto de acabar, la sensación del pito de Fernando frotándose con el mío adentro de la concha es demasiado intensa y la calentura de sentir la humedad del polvo que ella se tiró me está matando. siento como él empieza a apurar el ritmo y sus gemidos se vuelven gritos y sin previo aviso siento la primera contracción de su tronco contra el mío.
El primer lechazo no lo siento pero el segundo golpea fuerte contra mi cabeza y eso es suficiente para llevarme al límite. Mi primer lechazo coincide con el tercero de él, es imposible explicar la sensación pero yo siento al mismo tiempo mi leche subiendo por adentro de mi tronco para salir y la de él chorreándose adentro de la concha y arriba de la mía. Seguimos los dos bombeando unos cuantos segundos más y finalmente caemos cansados los tres sobre el sillón. Ella se levanta y sin mediar palabra se acerca a mi pija y metiéndosela decididamente en la boca se come todos los restos de leche y su propia acabada, para luego pasar a la poronga de Fernando y hacer lo mismo y al finalizar nos da un beso de lengua cada uno donde se podían sentir todos los sabores entremezclados.
Ella se va al baño, prende la ducha y asomándose nos pregunta si nos queremos duchar juntos a lo que respondemos que no. Cuando escuchamos que ella se mete a la ducha hacemos nuestro ritual de siempre, nos acostamos desnudos uno al lado del otro y nos abrazamos sintiendo nuestras pijas gomosas tocarse mientras nuestras manos recorren con cariño el cuerpo del otro y nos besamos apasionadamente mientras de nuestros pitos salen las últimas gotitas de leche.
Ella sale del baño se viste y Fernando poniéndose un short baja a abrirle. cuando vuelve estamos los dos listos para seguir con nuestro ritual, mi amigo prende la ducha y ahora sí entramos los dos para pajearnos nuevamente recordando el polvo, pero esta vez en la intimidad y la complicidad que nuestra hermosa amistad nos permite compartir.
Uff buena historia!!!
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